Si miramos a nuestras espaldas, todavía tenemos reciente las épocas de amansamiento y resignación, el encogernos de hombros y asumir todo lo que nos viene encima. Esto cambia radicalmente hoy por hoy con las redes sociales, mas movilizaciones, mas conexiones humanas que abarcan cada vez un cinturón mas amplio de población y uniones ideológicas. Millones de denuncias, tanto sociales, políticas o naturales que proliferan en la red día a día y nos dan a conocer las injusticias mas denigrantes de nuestra sociedad. Casi sin prestar atención a lo que denuncian nos sumamos a la causa, perros abandonados, estafas inmobiliarias, fraudes fiscales, injusticias raciales y un largo etc. Es gratificante ver que la gente se mueve, escribe por la causa, sale a la calle a protestar, crean revueltas capaces e cambiar un gobierno sin usar la violencia, o son capaces de sacar a la luz pública casos que jamás hubiésemos imaginado escuchar.
Los jóvenes de hoy escribimos sin ser periodistas, opinamos sin ser profesionales cualificados y parece que se nos da bien. Esto no quita que también habiten conjuntamente en este ecosistema virtual especies rapaces, volando a a búsqueda de carroña para alimentar sus egos. Jueces morales que seguramente se las den de liberales y progresistas pero que aun así se creen capaces de juzgar comentarios o tacharlos de negacionistas cuando seguramente no tengan la capacidad para hacerlo. Gente que se ruboriza con un chiste sobre el terremoto de Haití pero que no es capaz de dar un euro para ayudarlos.Pero como este ecosistema es libre, tenemos que convivir con ellos y saber llevarlo lo mejor posible. Aqui defiendo la libertad para poder opinar sin temor a ser etiquetado y e escribir en el tono que sea.Para acabar, pido disculpas a los lectores por no tener estudios para poder escribir siguiendo los estándares periodísticos y literarios.