martes, 14 de septiembre de 2010

Pseudopsicosis adolescentes de hoy día

  Salí en su búsqueda  y sin apenas abrocharme los cordones de mis deportivas, eran mas de las 8 y ya estaba anocheciendo. Caminaba con paso firme, aparentando seguridad, pero mi corazón latía como si quisiera escapar de aquella situación en la que me encontraba, como si de una predicción se tratara. Torcí la esquina, esta vez si, con paso mas ligero,crucé la calle casi sin mirar. Notaba una presencia que me seguía, pero opte por disimular, miré el reloj simulando llegar tarde a algún sitio y aceleré el paso. Justo cuando creía que me había librado de el me detuve en un paso de peatones, el semáforo estaba en rojo, no había nadie mas que yo en esa calle, y de repente un hombre con aspecto desaliñado se paró a mi lado, torció su cabeza y me miró. O al menos eso entendí yo viendo su sombra proyectada en el suelo, porque no me atreví a mirarle. Tal vez ni siquiera fuese la presencia que me acababa de intimidar, pero casi no había gente en la calle. Pasados los 30 segundos mas largos que recuerdo, el semáforo se puso en verde, pero me hice el despistado para que cruzase el primero. Caminó 5 metros y salí inmediatamente después de el, cuando llegó a la acera algo captó su atención en el escaparate de una vieja mercería, magistral movimiento de engaño para poder quedar otra vez a rebufo mío.
Seguí caminando acosado por el sonido de las cremalleras que su chupa de cuero hacían, y justo en ese momento divisé a lo lejos un cartel luminoso y azul, que me indicaba el final de la búsqueda. Asustado por la presencia del presunto malhechor paré 20 metros antes de mi objetivo e hice como si llamase al timbre de un bloque de apartamentos, quedándome apoyado en el portal, esperando que pasara. Cuando el anónimo se encontraba a mas de 100 metros, me armé de valor, saqué mi cartera y me dispuse a entrar, tiré de la puerta con todas mis fuerzas, y me introduje allí mismo. Todos mis presagios se cumplieron, estaba perdido, esto iba a ser un duro golpe en mi vida. Mi tarjeta de crédito se encontraba en números rojos, no me quedaba ni un misero euro, todos mis sueños adolescentes se desvanecieron en ese mismo instante, no mas ropa de marca, no mas redes sociales, ni smartphones.

1 comentario:

  1. Hola, me gustó este relato.
    Llegué hasta auí a través de educapoker.

    Saludos

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