Seguí caminando acosado por el sonido de las cremalleras que su chupa de cuero hacían, y justo en ese momento divisé a lo lejos un cartel luminoso y azul, que me indicaba el final de la búsqueda. Asustado por la presencia del presunto malhechor paré 20 metros antes de mi objetivo e hice como si llamase al timbre de un bloque de apartamentos, quedándome apoyado en el portal, esperando que pasara. Cuando el anónimo se encontraba a mas de 100 metros, me armé de valor, saqué mi cartera y me dispuse a entrar, tiré de la puerta con todas mis fuerzas, y me introduje allí mismo. Todos mis presagios se cumplieron, estaba perdido, esto iba a ser un duro golpe en mi vida. Mi tarjeta de crédito se encontraba en números rojos, no me quedaba ni un misero euro, todos mis sueños adolescentes se desvanecieron en ese mismo instante, no mas ropa de marca, no mas redes sociales, ni smartphones.
martes, 14 de septiembre de 2010
Pseudopsicosis adolescentes de hoy día
Seguí caminando acosado por el sonido de las cremalleras que su chupa de cuero hacían, y justo en ese momento divisé a lo lejos un cartel luminoso y azul, que me indicaba el final de la búsqueda. Asustado por la presencia del presunto malhechor paré 20 metros antes de mi objetivo e hice como si llamase al timbre de un bloque de apartamentos, quedándome apoyado en el portal, esperando que pasara. Cuando el anónimo se encontraba a mas de 100 metros, me armé de valor, saqué mi cartera y me dispuse a entrar, tiré de la puerta con todas mis fuerzas, y me introduje allí mismo. Todos mis presagios se cumplieron, estaba perdido, esto iba a ser un duro golpe en mi vida. Mi tarjeta de crédito se encontraba en números rojos, no me quedaba ni un misero euro, todos mis sueños adolescentes se desvanecieron en ese mismo instante, no mas ropa de marca, no mas redes sociales, ni smartphones.
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Hola, me gustó este relato.
ResponderEliminarLlegué hasta auí a través de educapoker.
Saludos