lunes, 13 de septiembre de 2010

La máquina de escribir libros

  Tras pasar por la universidad y completar un buen número de becas en el extranjero, habiendo hecho unos trabajos esporádicos como redactor me encontraba en el punto mas bajo de mi carrera profesional. Había escrito varios ensayos y alguna novela que nunca vieron la luz.

  Me acordé de mi compañero de piso, un informático de carácter excéntrico, pero con un afán de superación envidiable. Durante los cuatro años que estuvimos compartiendo casa estuvo trabajando en un mismo proyecto, a mi parecer impracticable por fantasioso. Pasaba horas y horas intentando programar una mágica máquina de escribir libros. Solamente tendríamos que introducir unos datos generales sobre el tema deseado y el solo escribía tanto novelas como ensayos e incluso guiones de cine y teatro. Me acuerdo de las carcajadas que me había producido semejante barbaridad y el juego que daba en cualquier conversación.


   Busqué su numero de teléfono porque me comía la curiosidad, de alguna manera yo en el fondo también era un soñador, y entendía que con trabajo todo es posible y las nuevas tecnologías podían hacerme pensar que hoy por hoy tampoco era tan descabellado el dar a cabo con aquel proyecto. Conseguí contactar con el no sin antes hacer un buen número de llamadas, pues por alguna razón cambiaba de número constantemente, lo que dificultó las labores de búsqueda.


   Me reconoció enseguida, y en tono irónico me pregunto por mi vocación de escritor. Me contó que ya hacía varios años que había terminado el proyecto y que seguía trabajando en el, actualizándolo periódicamente e incrementando sus funciones. Llegados a este punto de la historia, ya sería bastante impactante el resultado, pero mi mayor sorpresa fue todo lo acontecido a raíz de la culminación del programa redactor de libros. Había conseguido firmar contratos con productoras de cine, periódicos de ámbito internacional y escritores de renombre en nuestro país. Todos ellos disponían de esta herramienta para escribir sus artículos, guiones y novelas. De hecho cada vez eran menos los escritores que lo hacían de forma manual, muy pocos no habían sucumbido a esta comodidad, siendo así mas prolíficos e incrementando sus ganancias de manera abrumadora. Por aquel entonces ya un 30% del material escrito salía de su "maquina de escribir libros". Hoy por hoy la cifra ronda los 98%, un dato increíble. Lo cierto es que me ofreció en su día de manera gratuita un ejemplar de esta "máquina" el cual rechacé, pues un simple programa no podía arrebatarme lo que he amado toda mi vida, escribir.



  Ahora solo puedo escribir en este blog gratuito, que aunque tal vez no este tan bien escrito como debería, al menos conserva la pureza de un escritor de verdad.
 
 

1 comentario: